La Gratitud es la Acción que Impulsa el Servicio en el Reino


«Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia…» (Heb. 12:28 LBLA)

En estos tiempos de acción de gracias, debemos recordar por qué damos gracias y a quién damos gracias. Es evidente que damos gracias a Dios y que damos gracias a Dios por lo que hemos recibido de Él. La pregunta es: ¿Entendemos lo que hemos recibido de Él para poderle ser agradecidos como Él se merece? Mucha  gente no agradece a Dios porque no ha entendido lo que de Él ha recibido. ¿Cómo puedes agradecer algo que no conoces has recibido? Muchos dirán: “hemos recibido nuestra familia, comida, la vida, etc.”;  y otros muchos (quizás la mayoría) dirán: “mi familia no está bien, no estoy en un nivel de prosperidad en que tenga al menos lo suficiente, mi vida es una miseria; así que: ¿Qué tengo que agradecer?” Mucha gente quizás no se sienta atraída por el Evangelio, pues la buena noticia la hemos convertido en una sin pertinencia para sus vidas hoy. Sin descartar la buena nueva en una dimensión eterna de salvación, cuando Jesús predicaba el evangelio del reino de los cielos la manifestación del reino libertaba, sanaba y prosperaba la vida actual de las gentes.

 Fíjese que este versículo de la carta a los Hebreos nos contesta la  pregunta: ¿Qué recibimos de Dios? Recibimos un REINO INCONMOVIBLE. Pero cuando se habla de esto muchos piensan: “cuando venga Cristo estaremos en Su reino”. Y es cierto, cuando el venga estaremos en su reino si estamos en su reino hoy. El reino fue en Cristo, es ahora en los fieles y será en su venida. El reino de Dios es donde se hace la voluntad de Dios, el Rey del reino. Su perfecta voluntad para nosotros es buena, agradable y perfecta:

“Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.” (Ro. 12:2 LBLA)

El reino de Dios es justicia, gozo y paz en el Espíritu Santo:

“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Ro. 14:17 LBLA)

Por esto donde estaba Jesús predicando la buena noticia (evangelio) del reino había liberaciones de demonios, sanidades y milagros a favor del pueblo. Y es por eso que al enviarnos como iglesia al mundo nos mandó que predicásemos el Reino de los Cielos (las cosas que nos enseñó y nos mando que guardásemos) diciendo que esas mismas señales nos seguirían: liberación de demonios, sanidades y milagros a favor de todas las naciones de la tierra conforme a la promesa:

“Vosotros sois los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con vuestros padres, al decir a Abraham: Y EN TU SIMIENTE SERAN BENDITAS TODAS LAS FAMILIAS DE LA TIERRA.” (Hch. 3:25 LBLA)

Así que, damos gracias a Dios por darnos su reino inconmovible.  Un reino de justicia, de gozo y paz para nuestras vidas hoy. Un reino donde somos libertados de las opresiones del enemigo, somos sanados y Dios provee sobrenaturalmente todas nuestras necesidades conforme a las riquezas de su Gloria (Efesios 1:18; Efesios 3:16; Filipenses 4:19).

Aun hoy hay gente en las iglesias que no viven esta verdad porque no se les ha enseñado como Jesús mandó en la gran comisión apostólica de la iglesia en Mateo 28. Se nos ha enseñado a conformarnos con menos que el reino y no hemos podido evidenciar su buena voluntad, su reino; así que las naciones no lo ven y continúan desesperanzadas y sin Dios a pesar de que la Palabra dice que Jesús es el codiciado de las naciones. Estoy convencido de que cuando el pueblo de Dios evidencie (o sea viva) el reino que por Su gracia ha recibido, su corazón se llenará de gratitud y esta como dice Hebreos 12:28 nos impulsará al servicio a otros. Así, los Apóstoles de la iglesia original llevaron el mensaje del reino en todo su mundo conocido en menos de 70 años. Usando la gratitud por el Reino como motor, servían con temor reverente y dieron sus vidas por el Reino y sobre todo por su Rey. Demos acciones de gracias que se vean en nuestro servicio al Reino de los Cielos amando, sanando, libertando y bendiciendo todas las familias de la tierra. Amén. 

 

Editor de Centro CREE y Berea Online Blogs.

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