«El Hijo Predilecto: El Hijo que Prefiere al Padre»


“Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? Entonces Pedro, al verlo, dijo a Jesús: Señor, ¿y éste, qué? Jesús le dijo: Si yo quiero que él se quede hasta que yo venga, ¿a ti, qué? Tú, sígueme. Por eso el dicho se propagó entre los hermanos que aquel discípulo no moriría; pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si yo quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti, qué? Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y el que escribió esto, y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían.”

(Juan 21:20-25 LBLA) 

Abra su Biblia y estudiemos juntos...

                Este versículo muestra un conflicto interno entre los discípulos de Jesús. ¿Recuerdan aquel episodio en que Jacobo y Juan en que se le acercaron a Jesús para pedirles posiciones en el Reino? Lo puedes leer en Marcos 10:35-44. Además Juan y su hermano Jacobo, hijos de Zebedeo tenían una característica peculiar por lo que les llamaban “Boanerges” o hijos del trueno. Este sobrenombre describía como eran Jacobo y Juan, ser hijos del trueno significaba ser hijos de la conmoción, eran unos verdaderos revoltosos. Esto lo encuentras en Marcos 3:16-17. Además de esto, existía otra razón por la cual Juan podría ser mal visto entre los discípulos, el estaba siempre entre los tres discípulos que Jesús llamaba a estar con Él para presenciar eventos especiales y orar en intimidad con Él. Esto lo podemos ver en los siguientes pasajes: Marcos 5:37; 9:2; 13:3; 14:33. Hasta ahora podríamos decir este Juan estaba entre los primeros tres de Jesús, los tres preferidos de Jesús o los tres más cercanos de Jesús. Pero esto no se queda ahí, en la cena del Señor antes de éste ser entregado a muerte, ¿sabes quién comía recostado del pecho de Jesús? ¡Claro…Juan! Así que aun entre los tres más cercanos el estaba más cerca y de ahí me parece que sale el comentario de Pedro a Jesús después de que Jesús resucita y se encuentra con ellos en la playa. Muy probablemente, este joven muchacho revoltoso, causaba celos entres sus hermanos y condiscípulos por su cercanía a Jesús, y por esto le llamaban “el que ama Jesús”; como haciendo énfasis a que el amor de Jesús por este discípulo era superior al que sentía por los demás. A simple vista esto parece ser cierto, ¿pero será cierto?

                Amados cuando vemos a Jesús actuar, vemos al Padre actuar. Para hacer cierta la aseveración de que Jesús tenía discípulos predilectos tendríamos que estudiar cómo es el carácter del Padre. Que las actuaciones de Jesús y las del Padre son una misma expresión de Dios lo vemos en Juan 4:9-11. La pregunta es: ¿el Padre hace o no acepción de personas? Acepción de personas significa hacer distinción entre personas. La Palabra nos enseña que Dios no hace distinción de personas o acepción entre sus hijos, sea pobre o rico, de cualquier raza (judío o griego), género, edad o color. ¡Dios no hace acepción de personas entre sus hijos! Esto lo podemos ver en Hechos 2:17; 10:34-35; Romanos 2:9-11; Gálatas 2:6; Efesios 6:9; Colosenses 3:25; Santiago 2:1-9. Es más, la Palabra nos declara en Santiago 2:8-9 que el hacer acepción de personas es pecado y transgresión de la ley del Reino o Ley Real, que es el AMOR. Así que, este es mi argumento:

  1. Dios es amor;
  2. Jesucristo y el Padre uno son, unas son sus obras;
  3. Jesucristo cumplió con toda la Ley y los profetas pues amó con el amor eterno del Padre, por esto es Santo, Justo y sin mancha ante Dios;
  4. la acepción de personas es pecado y transgresión de la Ley Real, el AMOR;
  5. Jesucristo no pecó…
  6. Entonces: JESUCRISTO NO HIZO ACEPCION DE PERSONAS.
  7. Por tanto: JESUCRISTO NO TUVO DISCIPULOS PREDILECTOS.

         Entonces surge la pregunta: ¿Por qué entonces el aparente trato preferencial de Jesús con Juan? Creo que aun el Padre no ama a Jesús mas que a nosotros, el resto de sus hijos, porque Jesús mismo dijo: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.” (Juan 17:23 LBLA) Si Dios nos ama como ha amado a Jesús, ¿por qué la apariencia de que prefiere a unos más que a otros? Te presentaré algo para que lo consideres. ¿Qué tal si el celo de nuestra carne que se opone a Dios nos dicta que es Dios, Jesús, el Pastor, el líder de ministerio o de célula el que tienes predilectos y no es así? ¿Qué tal si la diferencia que vemos  en la relación del líder, del Pastor, de Jesús o de Dios con el otro, que aparenta justificar nuestro celo, no tuviese nada que ver con la preferencia del líder espiritual, sino con la preferencia del hijo o discípulo que llamamos “predilecto”?  Me explico. Vemos a Juan recostado del pecho del Maestro, vemos que va a esas escuelas especiales e íntimas con el Maestro, vemos que es soportado a pesar de sus defectos y que a pesar de ellos es llevado a lugares de autoridad. Vemos que tiene intimidad con el Maestro, que se sienta a su lado, se recuesta de su pecho y aún se le revela lo que es secreto a los demás. ¿Recuerdas que cuando Jesús dijo que uno de los discípulos lo traicionaría todos se preguntaban quién de ellos sería? ¿Sabes que Pedro no atreviéndose a hacer la pregunta en la mesa, le sugirió a Juan que la hiciera? ¿Sabes que Juan recostado del Maestro le preguntó en intimidad quien lo entregaría y allí Jesús se lo reveló? Estudia este episodio de la vida de Juan y Jesús en Juan 13:18-27. Así que, Juan tuvo el privilegio de conocer el traidor antes que los demás. Eso es emocionante, pero esto parece justificar aun más que Jesús tenía a Juan en un lugar predilecto; pero esto no puede ser. ¿Entonces qué sucedió que había esa relación preferencial? Creo que Jesús no prefería a Juan sobre los demás discípulos, pero creo que Juan prefería a Jesús más que los demás discípulos. Los actos de Juan me dan testimonio de esto, lo conozco por sus frutos. ¿Quién fue el único parado ante la cruz cuando Jesús entregaba su vida por nosotros? ¿A quien Jesús le confió desde la cruz el cuido de su madre? A Juan y lo puedes ver en: Juan 19:25-27. El que busca a Dios, Dios se le revela; el que prefiere a Dios sobre su propia vida, tiene una relación preferencial con Dios. No porque Dios lo prefiera sobre los otros hijos, sino porque como hijo el que parece “predilecto” es el que prefiere más a Dios.

“Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO. Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, tened cuidado, no sea que os consumáis unos a otros. Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos (han preferido a Cristo más que a sus propias vidas – Apocalipsis 12:11).”

(Gálatas 5:14-24 – paréntesis añadido por autor)

         El celo de la carne nos impide ver nuestra responsabilidad en la relación con Dios porque se opone a Dios, es contrario a la verdad. En vez de decir, mi hermano, condiscípulo y consiervo en la obra del Señor prefiere al Padre, a Cristo, la obra y a los Pastores y líderes espirituales más que yo. Justificamos nuestra falta de predilección hacia nuestros líderes y hacia Dios mismo (Romanos 13:1-2) acusando a Dios y a las autoridades que Él ha delegado de hacer acepción de personas. Mis hermanos esto no debe ser así, si nosotros nos mostramos fieles discípulos de nuestros líderes espirituales y los cubrimos en amor sincero ellos lo sabrán y corresponderán ese amor. Muchos líderes espirituales anhelan estar rodeados de discípulos fieles e íntimos con quienes orar aun en sus momentos de tristeza y debilidad, como lo hizo Jesús con los tres en el Getsemaní. Lo triste es que muchas veces no los encuentran, no porque los líderes los rechacen sino porque los discípulos son carnales y no prefieren esa relación de amor puro. Pero al no cultivarla, estos discípulos carnales, ven que otros sí la cultivan y en su carnalidad acusan al líder de acepción de personas. Yo como Pastor y líder espiritual, por ejemplo, anhelo la intimidad con mis discípulos y ovejas; para poderles impartir lo que Dios ha depositado en nuestros corazones para ellos. Cuando los veo a todos, quisiera que todos estuvieran cerca, pero nos hemos encontrado que no todos quieren vivir así. La intimidad no solo revelará los secretos del corazón del Maestro, sus tristezas, debilidades y preocupaciones; sino que también revela el carácter del discípulo para que el maestro lo pueda corregir. Muchos quieren los tesoros que en la intimidad del corazón de los maestros y líderes hay, pero no desean revelar la intimidad del corazón de ellos porque no quieren ser reprendidos o corregidos. Es esa actitud la que deteriora la relación maestro-discípulo y al fin deteriora la calidad del discipulado y puede hasta causar que el ministerio del discípulo sea abortado por falta de nutrición. Sé que la gran mayoría de los Pastores y líderes espirituales sienten igual que yo, porque sus corazones han sido ensanchados y formados por Dios para discipular y perfeccionar a los santos para la obra del ministerio; oramos para que también tu corazón como discípulo se ensanche para amar y preferir a tus líderes espirituales, porque haciéndolo con ellos, con Dios lo haces.

Bendiciones en el nombre de Jesucristo.

Pastor Jaime Galván

Centro CREE

Editor de Centro CREE y Berea Online Blogs.

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2 comments on “«El Hijo Predilecto: El Hijo que Prefiere al Padre»
  1. victor manuel gaspar dice:

    Por primera vez en mi vida quiero hacer bien las cosas. No quiero mas la vida que llevo quiero nuevamente casarme y establecer una nueva familia que tengo que hacer?

    Nunca he pedido ayuda espero pastor reciba mi correo.

    SALUDOS!!!

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