Sin Mirar Atrás


Abra su Biblia y estudiemos juntos...

          Estuvimos viendo en la iglesia que hay palabras proféticas que están condicionadas a la obediencia. Toda buena semilla causa gozo al recibirla pero no todo el mundo la atesora igual, esa es la diferencia entre la buena y mala tierra. Cuando una palabra es expresada por los profetas de Dios hay que escuchar con detenimiento y entenderla, pues son los pequeños detalles que quizás pasamos por alto las condiciones de Sus promesas para con nuestras vidas. Dios puede prometerte hacer algo, pero te dirá con quiénes y dónde lo harás… es todo un andamiaje y muchas veces Satanás sabiendo que no puede hacer cambiar el parecer de Dios para con tu vida, tratará de hacerte cambiar las situaciones propicias para el cumplimiento de lo que Dios prometió. Así que no pudiendo jugar con la buena semilla que Dios te ha sembrado, trata de jugar con la tierra que la recibió (tu corazón) y con sus circunstancias (tu tiesto). Muchas personas son tentadas por Dios a tomar decisiones a la ligera o sobre emocionales; y sienten que cuando las cosas le van mal o incomodas tienen que salir corriendo y huir de la situación. De esto te tienes que cuidar porque si caes en esta trampa huirás del tiesto donde Dios te ha puesto como tierra y puedes perder la semilla (ver Mateo 13:18-23). No debes, por ejemplo, salir de una iglesia a la ligera porque las cosas se ponen incomodas o difíciles, hasta malas. No debes abandonar tu matrimonio porque las cosas están difíciles entre tu cónyuge y tú. No debes abandonar a tus hijos porque están muy traviesos. No debes abandonar tu ministerio porque no has obtenido los resultados que esperabas. Recuerda que las pruebas de tu fe vienen por causa de la semilla que se ha sembrado en ti. Que tu carácter ha de ser probado antes del cumplimiento y parte del carácter que Dios está formando en ti es el carácter fiel del que persevera en fe haciendo lo que Dios lo ha llamado, donde Dios lo ha llamado y con quienes Dios lo ha llamado. Si no puedes cumplir con esto por medio de la fe no eres digno del Reino, pero Dios te quiere formar y te ha provisto para que lo logres. Observa estos versículos:

“Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lucas 9:62 LBLA)

“Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRA Y NO TARDARA. MAS MI JUSTO VIVIRA POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERA EN EL. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.” (Hebreos 10:36-39 LBLA)

“Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón. Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistido hasta el punto de derramar sangre; además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR EL; PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO. Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero El nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia. Por tanto, fortaleced las manos débiles y las rodillas que flaquean, y haced sendas derechas para vuestros pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane.” (Hebreos 12:1-13 LBLA)

Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.” (Santiago 1:2-4 LBLA)

            El Padre nos demanda ciertos rangos de carácter para podernos dar lo que nos ha concedido como herencia, entre ellos el ser PERSEVERANTE y no retroceder o dejar de hacer lo que nos ha mandado, donde nos ha mandado y con quienes nos ha mandado. No hay excusas ni razones que el verdadero amor y la paciencia no puedan cubrir. Pero así como Dios nos pide que tengamos carácter cuando no lo mostramos nos disciplina para formarnos en ese carácter que Él anhela ver en nosotros. Nos da la paciencia, la fe y el amor para que podamos soportar el ser formados y alcancemos el carácter del reino que desea ver para darnos sus promesas. Ese carácter es AMOR.

“El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño. Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1Co 13:8-13 LBLA)

         El amor siempre persevera, no deja de ser, y un líder, una esposa, un esposo, un padre, una madre, un hijo de Dios debe poseer ese carácter en Cristo.

Editor de Centro CREE y Berea Online Blogs.

Publicado en Mensajes Cristianos, Mensajes para el Hombre, Mensajes para Jóvenes, Mensajes para la Familia, Mensajes para la Mujer, Uncategorized, vida cristiana

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