La Iglesia Ante la Escases de Liderato Moral en Puerto Rico


¿Qué estamos viendo en Puerto Rico?

La contestación es sencilla aunque sus raíces son complicadas. Estamos ante una CRISIS DE LIDERATO MORAL. Y quiero aclarar, que líderes hay muchos, pero líderes con valores morales que representen el mejor interés del pueblo de Puerto Rico están ausentes o escasos. Preferiría pensar que estamos ante un escás de buen liderato, más que ante una ausencia. Sé que la palabra que mejor describe a Puerto Rico hoy es escases, pues reconozco la existencia de líderes comunitarios, de fe, del servicio público, del sector privado y aún políticos que tienen una buena capacidad moral y valores que les ayudan a regir su vida para servicio de los demás en amor. Pero estos últimos se ven opacados en los medios noticiosos y en el que hablar del pueblo por los que ya hemos visto como mafias institucionalizadas de corrupción que al igual que los piratas saquean las arcas del pueblo a fin de alcanzar propósitos personales a expensas del bienestar de aquellos a los que están llamados a servir.

Acompañando a esta crisis de liderato se le suma el pensamiento fatalista que reza: “ESTO NO HAY QUIEN LO CAMBIE, NO HAY LIDERES BUENOS, HAY QUE ESCOGER DE LOS MALOS LO MEJOR”. Esta falacia crea un conformismo al desastre social y a la bancarrota moral de nuestro pueblo. Esto no debe ser así. Parte de la crisis de liderato es que el lieder no ha podido dar esperanzas al pueblo para algo mejor, tenemos un pueblo engañado, saqueado, conformado y desesperanzado. Un pueblo así, solo es comparable a una población de esclavos que aunque siendo mayoría en comparación con el amo esclavista, su moral, autoestima y esperanza le ha sido robada y quebrantada al punto que se conforma a su esclavitud y aun la defiende con los argumentos más absurdos y con peores ejercicios de democracia. Me recuerda esta imagen a la generación de Israelitas que fueron sacadas por Moisés de la esclavitud de Egipto que vez tras vez, en su camino a una mejor vida, se desesperanzaron y prefirieron regresar a ser esclavos; tanto que aun se revolucionaban en contra del líder que Dios usó para libertarlos y llevarlos a un sitio mejor. Generación que ante los retos de una conquista de un mejor futuro veía los obstáculos y las luchas como imposibles de vencer. Generación que por incredulidad, desesperanza, murieron en un desierto sin ver el mejor mañana que se les había prometido, una tierra que en la que fluía leche y miel.

Esta generación de esclavos desesperanzados es contraria con la generación de los más jóvenes que como Josué pusieron su mirada en el mejor futuro, en los frutos de esa nueva tierra que heredarían, en la leche y en la miel. Generación que creció en el desierto viendo morir a sus padres desesperanzados e incrédulos, pero que decidió creerle a Dios y servirle. Josué y Caleb son icono de esa generación de líderes y muestran esta capacidad de esperanzar al pueblo y conducirlo a una mejor patria cuando como espía de la tierra contradicen el informe pesimista y derrotista de los otros diez espías:

“Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días, y fueron y se presentaron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel en el desierto de Parán, en Cades; y les dieron un informe a ellos y a toda la congregación, y les enseñaron el fruto de la tierra. Y le contaron a Moisés, y le dijeron: Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miel, y este es el fruto de ella. Sólo que es fuerte el pueblo que habita en la tierra, y las ciudades, fortificadas y muy grandes; y además vimos allí a los descendientes de Anac. Amalec habita en la tierra del Neguev, y los hititas, los jebuseos y los amorreos habitan en la región montañosa, y los cananeos habitan junto al mar y a la ribera del Jordán. Entonces Caleb calmó al pueblo delante de Moisés, y dijo: Debemos ciertamente subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la conquistaremos. Pero los hombres que habían subido con él dijeron: No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura. Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos.” (Números 13:25-33 LBLA)

“Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche. Y murmuraron contra Moisés y Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la congregación: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desierto! ¿Y por qué nos trae el SEÑOR a esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos vendrán a ser presa. ¿No sería mejor que nos volviéramos a Egipto? Y se decían unos a otros: Nombremos un jefe y volvamos a Egipto. Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros en presencia de toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel. Y Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefoné, que eran de los que habían reconocido la tierra, rasgaron sus vestidos; y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera. Si el SEÑOR se agrada de nosotros, nos llevará a esa tierra y nos la dará; es una tierra que mana leche y miel. Sólo que no os rebeléis contra el SEÑOR, ni tengáis miedo de la gente de la tierra, pues serán presa nuestra. Su protección les ha sido quitada, y el SEÑOR está con nosotros; no les tengáis miedo.” (Números 14:1-9 LBLA)

En estos versículos de la Escritura vemos un reflejo de la crisis humana a la que Puerto Rico también se enfrenta hoy. Vemos un liderato corrupto, rebelde contra los valores y principios más altos, los principios del reino de los Cielos. Los vemos dudar de Dios y sembrar desesperanza en el pueblo, hasta lograr que el pueblo decida escoger líderes les conduzca irremediablemente a la esclavitud y a la muerte. Un pueblo fatalista y desesperanzado por un liderato corrupto, escoge líderes que les conduzcan al cumplimiento de esa visión fatal sobre su futuro. Y desecha el liderato de valores y principios que le pueden conducir a un futuro mejor, una mejor patria. La visión de futuro que tiene el pueblo, determina el liderato que ellos desean escoger; y esa visión de pueblo es consecuencia del liderato mismo. Se entra así, en un circulo vicioso y fatal que solo puede ser roto por una generación que decida detenerse y hacer una declaración de futuro prospero y glorioso; una generación de líderes Josué y Caleb. Una vez los fatalistas murieron en el desierto, pues cada cual va donde la visión de vida que haya adoptado lo lleve (no es responsabilidad entera de los lideres, recuerda que el líder es escogido para realizar la visión que adoptamos como pueblo sea esta fatalista o prospera); Josué llevó a esa generación de una visión prospera de mañana a la lucha, al trabajo arduo de conquistar una mejor patria con la ayuda de Dios.

Una solución a este problema: Liderato de Valores y Principios

Puerto Rico y todas las naciones, necesitamos un liderato de principios y valores claros. Valores como el amor, el servicio, el dar a los demás, la vida, la verdad, la honestidad, el buen gobierno, el respeto a la autoridad, entre otros. Los valores son guías de conducta que nos enseñan desde niños en nuestros hogares, guías que nos acompañaran siempre y que luego de aprendidas son difíciles (no imposibles) de cambiar. Por eso dice la Escritura que si instruimos (enseñamos valores y principios) al niño en su camino aun cuando llegue a viejo no se apartará de él. Aunque en las escuelas y distintas instituciones como la Iglesia tratamos de enseñar valores en libros de texto, estos se adquieren y aprenden mayormente por medio del modelaje social de personas que admiramos desde la niñez como nuestros padres. Entonces nuestro rol como Iglesia es ser en medio de nuestras ciudades, vecindarios y familias modelos de valores y principios de fe. Este fue el ministerio de Jesús, quien dijo de sí mismo: “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Nosotros debemos ser imagen y semejanza también de Dios en su carácter de amor, servicio y pureza. ¿Para qué se diga que somos mejor que los demás? En ninguna manera. Sino que debemos ser los líderes que este pueblo necesita, líderes de fe, de esperanza, de oportunidades de cambio y de prosperidad. Líderes que prediquen con sus propias vidas un mejor futuro para todos los hombres que hemos sido creados por Dios, como dice la constitución. En algún lugar, si su familia no lo provee, los niños, jóvenes y adultos que desean vivir una mejor patria deben encontrar un modelo de valores y liderato que representen su visión de mañana. Ese lugar es la Iglesia. Estamos llamados a ser los lideres que esta nación y todas las naciones necesitan: “Y te pondrá el SEÑOR a la cabeza y no a la cola, sólo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos del SEÑOR tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente…” (Deuteronomio 28:13 LBLA). Somos EMBAJADORES  del Rey de Gloria para esto mismo. En esta labor de liderato, es esencial que nuestra guía de conducta esté dirigida por valores de fe y de reino, como le dijo el Señor a Josué ante la gran tarea que le asignaba:
“Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del SEÑOR, que el SEÑOR habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moisés. Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Éufrates, toda la tierra de los hititas hasta el mar Grande que está hacia la puesta del sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Así como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría. Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.” (Josué 1:1-8 LBLA)

Nuestra congregación Centro Cristiano Reino de Emabajdores tiene clara esta misión social y hemos establecido una guia de conducta basada en unos valores de fe que enseñamos y modelamos a nuestros miembros como familia. Estos valores los estaremos tocando en distinats publicaciones próximamente y son:

  1. DIOS
  2. SU PALABARA
  3. SU AMOR
  4. SU MISERICORDIA
  5. LA LA FAMILIA
  6. LA IGLESIA
  7. SU GOBIERNO
  8. ADORACION (servicio a DIOS y a la humanidad)
  9. SERVICIO
  10. VIDA
  11. CARACTER
  12. MAYORDOMIA

El Señor ha puesto a la Iglesia como líder de las naciones, para discipularlas enseñándoles como alcanzar una mejor forma de vivir basada en el amor fraternal, el dar a los otros y el servicio. No solo con teorías y retoricas, sino con modelaje social: “…la fe sin obras es muerta en sí misma”. Seamos esa cabeza que va al frente de esta causa justa por un mejor mañana, seamos una voz de esperanza y bendición; sembremos la semilla de la prosperidad del reino que es la fe en Dios. Sabemos que en este mundo crecerán el trigo y la cizaña juntos, el justo con el corrupto hasta que Cristo venga. Luchemos para que Él venga, predicando la buena noticia del reino, haciendo justicia a los pobres, libertando los cautivos, sanando los quebrantados de corazón y dando esperanza y alegría a los del corazón angustiado. Hagámoslo en nuestras familias, hagámoslo en nuestros barrios y pueblos; hagámoslo en nuestra nación y en todas las naciones del mundo. Seamos una fuente para el sediento para que pueda beber gratuitamente del agua de la vida, seamos los que conducen al verdadero cambio de la humanidad por medio de la fe y mostremos en verdad los frutos de esa justicia que se siembra en paz para los que buscan la paz.

Editor de Centro CREE y Berea Online Blogs.

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